Alonso, un pintor necesario
Un artista - según Alonso - no es más que una persona atenta y sensible a su entorno.
Que tiene más deberes que derechos, y entre esos deberes está el de sentir su comunidad
como propia. Si ese artista además, elige ser memoria de su tiempo, la realidad que lo
circunda estará presente en todas y cada una de sus obras.
Cuando en los 60' se anunciaba que la pintura de caballete había muerto, él más que
ningún otro artista se refugió en el trabajo y en el oficio de ser pintor. Es en el
transcurso de esos años donde surge la magnífica serie de L.E.S y su querido maestro
Lino Enea Spilimbergo aparece retratado una y otra vez en lo que Alonso quiere
reivindicar: "el duro oficio de ser pintor".
Hay muchas cosas que uno pueda dejar librado al azar - afirma el maestro - pero hay
algo que uno no puede nunca delegar en otro " y es elegir que pintor uno quiere ser. Uno
puede elegir ser un pintor de éxito, de vanguardia, de investigación, de ensayos (...)
un hombre que está a la moda, o elegir ser un pintor necesario."
Van Gogh bajo la luz de Alonso es el paradigma del pintor necesario.
En él, como decía Artaud "se daban los primeros síntomas de que algo, se estaba
pudriendo, de que algo moría, y algo estaba por nacer. Con él nace la pintura moderna
y el amor por las cosas cotidianas."
Elegir ser un pintor necesario no es una tarea fácil y Alonso lo sabe por experiencia.
Elegir este camino es ir un poco en contra de todo y de todos, mostrar lo que no se
quiere ver y gritar lo que nadie quiere oír.
La tarea consiste en "desentrañar , sacar máscaras, (...) [ y ] trabajar sobre las
vísceras más que sobre los retratos perfumados".
Esa elección es la que marca el destino de un pintor y esa elección esa la que signó el
destino de Carlos Alonso. Él eligió ser un pintor necesario y sus imágenes, memoria y
voz de nuestra historia.
Sabía que era un camino difícil, pero también sabía que la libertad del trabajo y las
ideas no tenían precio.
"Quiero decir que no hay gratuidad cuando uno elige ciertos caminos. (...) Creo que casi
todos los artistas que [lo] hemos elegido , hemos soportado la marginación, cierta
crítica adversa o el exilio [por ende] el retraso de todo nuestro reconocimiento."
Roxana E. Olivieri
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