Alonso, un pintor necesario

La Formación e Impacto del Primer Viaje a Europa

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La Formación e Impacto del Primer Viaje a Europa

Los primeros años de la formación artística de Alonso transcurren en la Academia de Bellas Artes de Mendoza. Allí toma clases con Francisco Bernareghi, Ramón Gómez Cornet, Sergi y Lorenzo Domínguez.

Este proceso de formación académica se quiebra en el año 1949 cuando, al son del peronismo, cambian las autoridades de la Academia y se generan numerosos conflictos, no sólo con los alumnos sino también con los profesores. Esta situación provoca una migración hacia un polo emergente que será hasta 1952 una especie de isla progresista para la formación artística: el Instituto Superior de Arte de la Universidad Nacional de Tucumán.

La experiencia Tucumana lo proyecta, ya definitivamente, hacia la profesionalización. Ha ganado desde 1947 varias premios oficiales, lo que le fue dando cierta visibilidad pública.

En 1952 hace su primera muestra individual en la Galería Giménez de Mendoza y luego entra en relación con Domingo Viau, en Buenos Aires, que se interesa por su trabajo y le propone hacer, en 1953, su primera exposición individual el la capital. La repercusión de prensa es muy buena y Viau, que habitualmente promueve la obra de artistas vinculados con el pensamiento de izquierda, como Spilimbergo, Gomez Cornet, Seoane, Castagnino, etc. decide apostar a esta joven promesa: Carlos Alonso. Le ofrece una especie de beca-contrato que le permite hacer su primer viaje a Europa.

El viaje iniciático a Europa que en los años diez y veinte, los de formación de sus maestros Spilimbergo y Gómez Cornet, por ejemplo, era una meta necesaria, seguía siéndolo todavía en los años '50. Aunque con otros matices, la posibilidad de ir al encuentro de las grandes obras del arte occidental era una necesidad. Estas cuestiones son aun más relevantes si se tiene en cuenta que muchas de estas "grandes obras" de la historia del arte europeo han funcionado en la producción de Alonso como dispositivos creativos desde los que planteó otros trabajos, en productivo diálogo con el pasado artístico.

"En Europa comienzo a acumular influencias. Incansable en recorrer museos y galerías de arte, en tratar de conocer representantes de las novísimas tendencias (...) pinto un cuadro como Picasso, otro como Toulousse Lautrec, absorbo innovaciones, analizo estilos (...) es como un súbito enamoramiento de todos los pintores que me van emocionando y me golpean y me sacuden."

A diferencia de los relatos de viaje de sus maestros, en donde el acento estaba puesto en ir a revisar la tradición y la cuestión de las "nuevas tendencias" no solía aparecer como intención, aunque sí como hallazgo inquietante en el curso del viaje.

El testimonio de Alonso, un hombre de los tiempos de la postguerra, que ha tenido una formación en donde ya se capitalizaron y tematizaron las conquistas de las primeras vanguardias, ofrece otras perspectivas. En su búsqueda la tradición está a la par de las nuevas tendencias. Ambos aspectos buscó Alonso en su deriva por Madrid, Barcelona, París. Los realismos contemporáneos y sus proyecciones en la posguerra, la prolongación del debate por un realismo social y la abstracción del informalismo de intensa gestualidad y texturas desgarradoras cargadas de expresionismo.

De regreso, realiza su segunda muestra individual en Viau. Allí se advierte que llegó el momento de lanzarse a la búsqueda de una imagen propia.

Diana B. Wechsler

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