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A partir de 1946 se produce un giro en la política académica de las escuelas de Bellas Artes al son de los apartamientos provocados por el peronismo.

El ministro Oscar Ivanisaevich había construido un discurso altamente excluyente en materia de arte con afirmaciones tan contundentes como: "Entre los peronistas no caben los fauvistas, y menos los cubistas y abstractos, surrealistas. Peronista es un ser de sexo definido, que admira la belleza con todos sus sentidos." (1949, SNBA)

Entre los renunciantes estuvieron Gómez Cornet y Lorenzo Domínguez maestros de Alonso, de la Academia de Bellas Artes de Mendoza y referentes de su primera formación. Las nuevas autoridades de la Academia mendocina, encabezada ahora por José de España quien genera numerosos enfrentamientos con profesores y alumnos, ocasiona también el alejamiento de estudiantes destacados como Alonso y De la Mota.

Maestros y discípulos son atraídos por un nuevo polo que comienza a desarrollar gran interés: la Universidad de Tucumán y en ella, el Instituto Superior de Artes. Guido Parpagnoli, su director convoca a los más destacados artistas, a la sazón expulsados de otras escuelas de bellas artes como el caso mencionado de Mendoza o Buenos Aires.

Spilimbergo es convocado para hacerse cargo de la sección pintura. Se le presentó aquí una gran oportunidad para plasmar todas las ideas y proyectos, que fragmentariamente había ido aplicando en sus cargos anteriores: incorporar las enseñanzas de Lothe, trabajar a partir de los principios armónicos de Matyla Ghyka, formar artistas capaces de trabajar en equipos que pudieran producir grandes obras murales al servicio del encuentro del arte con el pueblo.

Al proyecto del Instituto Superior de Artes se sumaron: Lorenzo Domínguez para la sección de escultura, Víctor Rebuffo para la de grabado y Pedro Zurro de la Fuente en matalistería. El ya mencionado Ramón Gómez Cornet y Lajos Szalay participaron también de este emprendimiento. Tucumán se convirtió en un semillero de artistas, estudiantes entonces, que migraban a Tucumán en busca de una formación artística renovada, como: Carlos Alonso, Juan Carlos de la Motta, Eduardo Audivert, Leonor Vassena, Alfredo Portillos.

Spilimbergo guardó abundante material sobre su actividad docente lo que permite entrar en algunos aspectos de esta formación que interesa destacar aquí, ya que de algún modo fueron contenidos e intenciones artísticas que implicaron a Alonso en la construcción de un modelo de arte y artista.

Recorramos algunos párrafos del proyecto presentado por Spilimbergo para la sección pintura de la Universidad de Tucumán.2

"Tiene como finalidad lograr la perfección estética, teórica y práctica, valiéndose para ello de todos los recursos de la investigación, de estudiar los secretos de las leyes de la pintura y la práctica de la composición mural, con experimentación de todos los materiales nuevos, modernos utilizables para los estudiantes. (...)

"Se constituirán equipos capaces de realizar pinturas murales a fin de establecer el contacto con el pueblo por medio de obras de calidad artística. Se decorarán por ejemplo, los muros de hospitales, los de salas de conferencias, bibliotecas populares, escuelas, campos de deportes, etc. Todo edificio que el pueblo frecuente."

"Los temas serán tomados de nuestro pasado histórico, de noble contenido y de acontecimientos más representativos del momento actual, etc." (ponerse en contacto con la vida).

"Se realizarán por lo menos una pintura mural por año, salvo inconvenientes inevitables y si la dimensión lo permite."

"El departamento de arte, cuando lo considere conveniente, editará monografías donde se documente metódicamente (con fotografías) el proceso de las etapas más importantes del trabajo realizado en pintura mural , desde su concepción (boceto) hasta su realización definitiva" (...)

Las intenciones y el desarrollo del proyecto del Instituto Superior de Arte, se sumaron a las largas veladas bohemias en los cafés "El Celta" y "La Cochera". Allí se dieron debates y reflexiones en donde alumnos y maestros compartían sus experiencias e inquietudes. Estas tertulias compartidas por Domínguez, Spilimbergo, Szalay dieron forma a las ideas que de arte y artista comenzarían a acuñarse en Alonso. Entre tanto él recuerda la experiencia tucumana diciendo:

"La universidad de Tucumán era una especie de isla donde se respiraba otro clima. Allí en contraposición con un clima de chatura cultural, se anunciaba un gran movimiento de renovación de las artes plásticas (...) Spilimbergo había anunciado la formación de la escuela de muralistas. Varios jóvenes (...) formamos un equipo de trabajo (...)" (y agrega que lo fundamental que transmitía Spilimbergo era) "el ejercicio de la libertad del artista."

La imagen de Spilimbergo fue, en este sentido, una especie de faro por su alto sentido ético y su postura de artista comprometido con la realidad contemporánea. En otro plano, el encuentro con Lajos Szalay le permitió entrar en otras experiencias referidas al dibujo y sus técnicas alternativas.

La relación con Spilimbergo es como un bajo continuo en estos años. Año a año se encontraban Alonso, Spilimbergo, Berni, Gomez Cornet, Castagnino y algunos otros en Río Hondo para pasar unos días trabajando en contacto con la tierra y la gente del interior del país, contando además con la posibilidad de confrontar trabajos y prácticas. También comparten Alonso y Spilimbergo encuentros en París a lo largo de 1961.

El impacto de la muerte del maestro el 16 de marzo de 1964 genera una reflexión sobre él y la relación mantenida que lo estimula a desarrollar una prolongada e interesante serie de Retratos de L.E.S. (Lino Enea Spilimbergo) en ella hace una intensa penetración psicológica en el personaje retratado ofreciendo otra mirada sobre él. Ya en 1967 en su presentación de "Art Gallery International" -de Buenos Aires- muestra un conjunto importante de retratos del maestro desde distintas perspectivas, registrándolo en su intimidad con su propio pensamiento, su deriva sobre la pintura y su inserción social y finalmente el lugar del artista: el sitio del olvido.

1 Oscar Ivanissevich, Rindo Cuenta, Buenos Aires, 1973. (citado en: Alberto Collazo, Carlos Alonso, Buenos Aires, CEAL, 1986. Cfr. También Andrea Giunta, "Nacionales y populares. Los salones del peronismo" en: M.Penhos y D. Wechsler, Tras los pasos de la norma. Salones Nacionales de Bellas Artes, Buenos Aires, Del Jilguero, 1999. 2 Archivo Spilimbergo, carpeta: Actividad Docente II, 1948, (D49M)

Diana B. Wechsler

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