Capítulo 2 de 33
Hijo de un sastre italiano y de una costurera santafesina, Deliso Antonio Berni nace en Rosario, el 14 de mayo de 1905

Don Napoleón Berni había elegido, como tantos europeos inmigrantes, la activa ciudad a orillas del Paraná, y no la emblemática Buenos Aires. Viudo en Italia, casó en Rosario con una argentina de primera generación, cuyos padres -italianos- eran chacareros en Roldán, un pueblo de las cercanías

Desde 1830, el puerto de Rosario vitalizó a la ciudad formada a partir de 1725 (no tuvo fundación ni fundador). Pero su crecimiento vigoroso se inicia en la década de 1850, hasta hacer de Rosario el foco mayor de la economía argentina, sólo superado por Buenos Aires

Esta situación tiene su correlato en las tentativas parlamentarias para instalar en Rosario la Capital de la República, que se suceden entre 1867 y 1875 (tres iniciativas quedaron sin sanción, en 1867, 1872 y 1875; y tres leyes dictadas en 1868, 1869 y 1873, recibieron el veto de los presidentes Mitre y Sarmiento, veto que no pudo ser superado por el Congreso)

El telégrafo con Buenos Aires (1869), el servicio de navegación de y hacia Europa (1870), el ferrocarril entre Rosario y Córdoba (1870; extendido a Buenos Aires, 1886), los tranvías (1872), el imponente edificio de la Aduana (1876), y el teléfono (1883) son algunos símbolos de la pujanza que va adquiriendo la urbe del Paraná, cuyo diario La Capital, aparecido en 1867, es el decano de la prensa argentina

El nuevo puerto, construido entre 1902 y 1905, afianza la posición de Rosario dentro del país, en tanto la ciudad ve multiplicarse los comercios, los establecimientos fabriles, los bancos, las escuelas, las instituciones sociales y culturales, los grandes edificios públicos, las plazas, las residencias de la burguesía, los consulados extranjeros

También observa el aumento de los moradores: los 51.000 habitantes de 1887, son 92.000 en 1895, 112.500 en 1900, más de 150.000 en 1906, y 192.300 en 1910, para alcanzar a 407.000 en 1926, el año siguiente a la partida de Berni a Europa. Ahora bien, tan alto incremento de la población se debe a la ola migratoria desatada sobre la Argentina entre fines del XIX y comienzos del XX y constituida, en el 75 por ciento, de italianos y españoles

Este crecimiento humano suscita problemas obvios: ante todo, la falta de vivienda y, luego, la falta de trabajo. En aquel caso, se expande el fenómeno del conventillo (hay 1.330 en 1906, y 2.006 en 1910) y los desmedidos alquileres; el exceso de mano de obra, de su lado, permite la baja de los salarios sobre el telón de fondo del desempleo y la miseria

El conflicto obrero será el resultado de las tensiones sociales y políticas, que enfrentan a patronos inflexibles y a sindicalistas decididos. En las primeras décadas del siglo, Rosario es un bastión del anarquismo, que se expresa por medio de la Federación Obrera Regional Argentina (1901), mientras los socialistas animan la Unión General de Trabajadores (1903): son estas las dos únicas centrales nacionales de la época

A fines de 1904, una huelga de empleados de comercio de Rosario deviene, por los abusos policiales, en huelga general de la ciudad y más tarde del país entero, medida de fuerza decretada por la FORA y sostenida por la UGT. Poco antes del nacimiento de Berni, en febrero de 1905, Rosario se verá conmovida por la revolución del partido radical, que allí y en toda la provincia de Santa Fe tiene uno de sus baluartes (Rosario ha sido, en los dos alzamientos radicales de 1893, uno de los focos más importantes del país)

Dos años más tarde, enero de 1907, la huelga rosarina de conductores de vehículos se convierte también, debido a la represión de las autoridades, en huelga provincial y nacional, apoyada por las dos centrales obreras. Poco después, hacia setiembre de 1907, Rosario se suma a la huelga de inquilinos de conventillos empezada en Buenos Aires. Y, en 1909, la ciudad adhiere a la huelga general decretada por la FORA y la UGT tras los violentos ataques de la Policía al mítin obrero del 1 de Mayo en la Plaza Lorea, de Buenos Aires

Y, si bien el «Grito de Alcorta», la legendaria huelga de arrendatarios rurales de 1912, tuvo epicentro en esa ciudad del Sur de Santa Fe (provincia iniciadora de la colonización agrícola, una epopeya humana que comenzó en 1856, al fundarse Esperanza), la Federación Agraria Argentina, nacida entonces, instala su sede en Rosario

Ninguno de estos datos elementales puede faltar en la consideración de la obra de Berni, como ya lo adelantamos

Tampoco debe omitirse el siguiente detalle de un informe municipal de 1910: «El único barrio [de Rosario] dotado del servicio de cloacas y desagües tiene una mortalidad del 14 por mil, en tanto que el comprendido por el antiguo vaciadero de basuras y el vaciadero nuevo arroja más de un 50 por mil, llegando a la aterradora cifra del 160 por mil la mortalidad de los niños menores de cinco años. En ese barrio, la población vive hacinada hasta de a 10 personas por pieza. Sobre 643 casas, 435 están hechas de maderas viejas y latas de tarros»

¿No es este un anticipo del mundo de Juanito Laguna?

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